«LA HORMIGA» SE QUEDÓ CORTA PARA RECIBIR A TANTOS BAILARINES

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En la última jornada del Festival de Música Campesina

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«LA HORMIGA» SE QUEDÓ CORTA PARA RECIBIR A TANTOS BAILARINES

La zona rural Los Bambúes «La Hormiga», de la vereda Ruitoque Bajo, se quedó corta para recibir a tantas parejas de bailarines, muchos de los cuales bailaron fuera del recinto, para responder a los aires musicales que cantaron los conjuntos de músicos, desde las doce meridiano hasta casi las siete de la noche. Las parejas de jóvenes y adultos no pararon de moverse al ritmo que les tocaran.

Así lo exigía la jornada 19, porque era la última del XXI Festival Anual de Música Campesina, que comenzó justamente el domingo 28 de mayo en Casiano Alto y culminó este primero de octubre en el mencionado sector rural de Ruitoque Bajo, luego de seis horas de música, canto y baile, porque «La Hormiga» se convirtió en un verdadero sitio de fiesta en la que compartieron alrededor de 300 personas, entre bailarines y espectadores.

A LAS DOCE MERIDIANO SE «PRENDIÓ» LA FIESTA

Desde un poco antes de las doce meridiano, el recinto en donde se instaló la tarima central para la última jornada de este concurso, ya estaba «prendido» con la actuación del primer grupo de músicos. En efecto, la ronda de música y canto la inició Dinastía y folclor, luego intervinieron Los alegres del campo y Añoranza carranguera.

Entrada bien la tarde actuó Tres natas, que tocó y cantó también, además de carranga como los tres anteriores, música con aire de guasca (como Pájaro amarillo y El viejo Fidel), así como torbellino; incluso, cantó algunas coplas para el numeroso público, haciendo aún más alegre la tarde, en la que hubo amague de lluvia, pero por fortuna salió el Sol alrededor de las cinco de la tarde.

LA GUASCA IDENTIFICA MÁS AL CAMPESINO

La actividad la cerró el grupo Ayer y hoy parrandero, que cantó la música de su especialidad, la guasca, que es la que más les gustó a las parejas de bailarines, porque esta música los identifica más. Precisamente, uno de las personas participantes en este certamen anual, manifestó: «A los participantes les gusta más la música guasca porque tiene más sentido para el campesino y es propia de nuestras raíces».

Sostuvo que este domingo terminaban un Festival muy importante, en que hubo más afluencia de personas, que en el certamen de 2016, y que esperaban que en 2018 se incrementaran estos eventos en otros escenarios, y no esperar solo a que se inicie otro concurso, como el que terminó este primero de octubre.

A propósito de la jornada 19 del XXI Festival de Música Campesina, el director de la Casa de la Cultura Piedra del Sol, de Floridablanca, Fabio Eduardo Peña Galvis, al dirigirse a los asistentes desde la tarima principal, les expresó: «Qué placer rematar el Festival de Música Campesina con esta cantidad de público. Y como estamos en competencia, los esperamos el próximo 15 de octubre en el parque de Floridablanca, porque allí habrá grandes regalos en la final de este evento y les doy un saludo en nombre del alcalde, Héctor Guillermo Mantilla Rueda, y espero que se sigan divirtiendo».

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